Un Trazador de Rutas muy especial

Un Trazador de Rutas muy especial

Son las 8:00 AM. Hemos quedado el Santuario de Chilla para ir a investigar nuevas alternativas para la II edición de El Guerrero de Gredos con un trazador muy especial, el Tio Pin. Nieto e hijo de vaqueros y cabreros. Un hombre de 63 años que se ha criado cuidando vacas en la cara sur de la Sierra de Gredos. No hay ninguna app ni GPS más preciso que él, solo tienes que decirle de que punto a qué punto quieres ir y donde crees que no hay trocha porque no aparece en el mapa, él te la saca. ¡Y vamos que si existe sendero!

La mañana se ha levantado con mucha niebla y bastante fresca, pero tenemos la esperanza de que a medida que ascendamos la cosa cambie.

Nos colocamos nuestros macutos, nos abrigamos bien y comenzamos a subir. Nuestro trazador viene con una pequeña mochila, un pantalón de pana  y su “chamarra”.

Para empezar tenemos una dura subida de 4kms hasta encontrar el punto de inicio de nuestra ruta de hoy.

La fuerte ascensión hace que nuestro pulso comienza a subir muy rápido, la frecuencia respiratoria empieza a hacerse notar hasta que nuestro sistema cardiaco y respiratorio se adapten al ejercicio…

El Tio Pin viene detrás a paso constante  y firme , le miro y…. ¡Que viene con las manos en los bolsillos…! Y nosotros apoyando nuestro peso en las rodillas.

Nos paramos a hablar sobre la señalización de la prueba y algunos aspectos más técnicos. Pin nos adelanta con su firme paso.

A medida que ascendemos le volvemos a ver, esta a lo alto de un risco mirando su alrededor como si nunca lo hubiera visto o si buscara algo. Llegamos a su altura, y con su mirada nos muestra que observa… está recordando, está disfrutando de la zona que le ha visto crecer y que tantas veces ha pateado.

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El Tio Pin observa la montaña que le vio crecer

No mucho más lejos llegamos a la primera fuente. Parada técnica y el Tio Pin nos ofrece agua de una forma muy peculiar:

  • Beber todo lo que queráis que a esta invito yo.

Nos nos queda otra que reírnos, y entre carcajadas empieza a contarnos todo lo que se le estaba viniendo a la cabeza sobre esa piedra en la que estaba. Empieza a decir nombres de laderas, de portillas, de riscos… como si fuera una enciclopedia. Yo solo soy capaz de quedarme con el Huerto Bajo en el laderón de los Pozos.

Y aquí en esta fuente, comienza a contarnos su historia. Nos muestra una quesera que hay enfrente:

  • Ahí vivía con mis abuelos y mis padres en verano cuando nos subíamos para arriba.

Los lunes desde aquí teníamos que bajar el queso al pueblo para venderlo.

Buffff madre mía ya os podían pagar bien el queso.

  • Al otro lado a la vereda de la garganta teníamos la casa. De vez en cuando había que ir a cuidar el huerto, a atochar la maleza…..

Vaya paliza.

Seguimos subiendo hasta nuestro punto de referencia. Hasta este punto nos lo conocemos, pero ¿y ahora?. En esta parte del recorrido es donde de verdad necesitamos su ayuda.

Nos ponemos detrás de Tio Pin y empezamos a subir. Una ruta más o menos señalizada con unas vistas increíbles.

Nos guía hasta el punto que nosotros le habíamos pedido, y nos dice:

  • Estamos en Collado del Escobarón y vosotros queréis ir al Collado de la Vaca, pues aquí comienza nuestra ruta.
  • Pero Tio Pin ¿Dónde está la ruta?
  • Mira “ahila”, no ves eso que se marca por ahí. La ruta existe, pero desgraciadamente ya la gente por aquí no pasa.

Pues es verdad,  se dibuja un sendero que está tapado con bastante maleza, pero existe.

Tenemos bastante trabajo si queremos meter por ahí nuestra ruta, pero las vistas son magnificas, el auténtico corazón de Gredos. Somos conscientes del trabajo que esto nos va a llevar, pero ese es uno de nuestros objetivos, volver a hacer transitables rutas preciosas que por falta de mantenimiento y la pérdida del pastoreo se han desaparecido y solo las conocen nuestro amigo y cuatro más.

Empezamos a bajar y Pin tira para delante con una agilidad, un dominio…. Que yo me quedo. ¡Oh!. Me saca 100 metros en 2 min. Se sube a otro risco y empieza a buscar machos monteses. Le alcanzamos y nos los enseña. Al principio nos cuesta localizarlos, pero lo conseguimos.

Vaya maravilla de animales, que facilidad para desplazarse por terrenos tan intransitables.

Después de muchos sudores llegamos a la Vaca, La P…. de la Vaca…. Vaya terreno…. Eso sí miras a tu alrededor y todo el sufrimiento merece la pena. Desde ahí solo nos queda bajar a la garganta por un pedregal de vértigo. Nuestro amigo pasito a pasito coge un ritmo que nos cuesta seguirle.

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Parada a comer el almuerzo

Nosotros nos paramos a hacernos fotos y cuando nos queremos da cuenta tenemos al Tio Pín sentado al sol con la merienda sobre una piedra. Nos comemos el almuerzo y continuamos el camino paralelos a la garganta hasta llegar a las Tejadillas o más conocido como Jesucristo Volverá Pronto.

Desde este punto nuestro guía se despide de nosotros hacia su casa y continuamos con la ruta. Comienza una durísima ascensión a la Portilla La Peña donde enlazaremos con la bajada del Almanzor por el Pinillo (PR-AV47)

Esta larga bajada transcurre por un sendero muy bien marcado que nos llevará hasta El Pinillo, donde aunque no os lo creías allí estaba nuestro particular guía esperándonos con el coche y su nieto Iñigo.

Mil gracias Pin por ser nuestro trazador de rutas particular y pasar una preciosa mañana de domingo. El año pasado los participantes se quedaron impactados por los dos itinerarios trazados, este año seguro que disfrutan igual o más de la nueva ruta Extreme de 45km.

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